Un método multidisciplinar y personalizado que acompaña el adelgazamiento desde una transformación profunda.
La belleza como transformación profunda
En ORABELLA, la belleza no se limita a una imagen superficial. La belleza es una experiencia de transformación. Por eso, el Método Novo aborda el adelgazamiento como un proceso integral que transforma la relación de cada persona consigo misma, en cuerpo y mente.
Se dirige a las causas de fondo a través de una serie de planes exclusivos ajustados a las necesidades únicas de cada persona. Ahí está el corazón del método: no propone una solución genérica, sino una transformación real y personalizada.
La multidisciplinariedad como forma concreta de cuidar
El Método Novo es la forma más eficaz de hacer posible la transformación. Y como todo cambio verdadero necesita sostenerse desde múltiples dimensiones, articula medicina, nutrición, psicología y actividad física dentro de cada plan. De la interrelación inteligente entre las disciplinas surgen los mejores resultados.
La medicina, la nutrición, la psicología y la actividad física actúan de forma articulada para hacer posible la transformación y sostenerla en el tiempo. Así, cada plan se convierte en una experiencia única de belleza integral.
Cómo lo hace el Método Novo: sus 4 etapas
El Método Novo se despliega como un ciclo de 360°, articulado en cuatro etapas que integran las distintas áreas con el plan elegido. Desarrollado tras años de investigación por destacados referentes de la salud, es un sofisticado tratamiento clínico de adelgazamiento que se dirige a las causas de fondo para impulsar una transformación total.
1. Diagnóstico: comprender antes de intervenir
El recorrido comienza con una etapa diagnóstica en profundidad. La persona mantiene entrevistas con profesionales de las áreas médica, nutricional, psicológica y de actividad física. En este primer momento se recoge la historia clínica, la situación nutricional actual, el estado emocional y la condición física de base. Estas entrevistas configuran el punto de partida del tratamiento.
Así, el método no empieza indicando: empieza escuchando.
Porque no todo cuerpo ni toda relación con la comida responden a la misma causa. Ni toda relación con la imagen corporal expresa lo mismo.
El diagnóstico es, por tanto, mucho más que una evaluación: es un nuevo punto de partida en el que
la persona empieza a ser comprendida en su singularidad.
3. Ateneo: análisis multidisciplinar
Después del diagnóstico llega el análisis multidisciplinar —el Ateneo del método—. En esta etapa, el equipo evalúa y decide el plan a seguir a partir de tres fuentes: el objetivo personal de quien consulta, los datos obtenidos en la etapa diagnóstica y el análisis técnico de cada profesional.
Porque la transformación no se improvisa.
- Se piensa.
- Se articula.
- Se diseña.
En el Ateneo se valora el ajuste al plan seleccionado y la hoja de ruta a seguir. El tratamiento se
construye junto a la persona, pero con criterio profesional y una dirección precisa. Ahí empieza a
tomar forma un proceso verdaderamente a medida.
3. Plan de Acción: cuando todas las áreas avanzan hacia un mismo objetivo
La tercera etapa es la ejecución del plan seleccionado. Todas las disciplinas se orientan, junto con la persona, hacia un mismo objetivo y de forma coordinada. El plan contempla la articulación de las distintas áreas, la hoja de ruta, las posibles contraindicaciones y la previsión de cualquier factor que pueda influir en la eficacia del proceso.
Además, cada paciente tendrá una agenda mensual con espacios concretos de acompañamiento: control médico, psicología individual, seguimiento nutricional y actividad física. Aquí la multidisciplinariedad se convierte en una experiencia muy concreta.
La medicina acompaña la condición clínica y las comorbilidades, e incorpora la valoración del adelgazamiento farmacológico cuando resulta adecuado para cada caso. La nutrición propone un abordaje personalizado, valorando el peso inicial, el peso objetivo, los hábitos alimentarios, los intentos previos y las expectativas, a partir del sistema de alimentación NOVA —del que el método toma su nombre—, sin conteo de calorías ni dietas. La actividad física se diseña según la situación basal de cada persona, con seguimiento individualizado y foco en salud, composición corporal, tonificación y continuidad, incorporando además el protocolo FFD (Fuerza Funcional para el Descenso). La psicología trabaja sobre la autoestima en relación con la imagen y sobre la ansiedad que esta puede generar, y cómo esa ansiedad puede repercutir en la relación con la comida y en los obstáculos frente al cambio; por eso, el método incorpora también el análisis de la imagen corporal para la salud.
Todo ello permite entender por qué el Método Novo no se limita a la pérdida de peso. Trabaja también sobre el modo en que una persona se piensa, se siente, se relaciona con los demás y con el mundo, y sostiene el cambio a través de una belleza integral.
4. Mantenimiento Activo: sostener el cambio, habitar la transformación
La cuarta etapa es decisiva. Porque el cambio no termina cuando el cuerpo empieza a verse distinto. Tiene que poder mantenerse. Por eso, el Método Novo construye en esta etapa las condiciones del mantenimiento activo. Su objetivo es evitar el efecto rebote y acompañar una adaptación gradual a una nueva forma de vida. Es el momento en el que se activan estrategias específicas de mantenimiento.
Y es precisamente aquí donde aparece con más claridad la transformación en cuerpo y mente.
En esta etapa se trabaja la adaptación a la nueva imagen corporal y la consolidación de hábitos saludables en el tiempo, tanto físicos como psíquicos. La actividad física es, según la evidencia, uno de los principales predictores del mantenimiento del peso futuro, y por eso se impulsa su continuidad más allá del plan. Una vez concluido, puede ofrecerse incluso un seguimiento opcional.
Más que adelgazar
Esto hace del Método Novo una propuesta especialmente valiosa: no se limita a producir un cambio visible, sino que busca que ese cambio se integre en la vida y pueda sostenerse en el tiempo. Porque no se trata solo de adelgazar, sino de transformar la manera de habitar el propio cuerpo, la propia imagen y, en definitiva, la relación con una misma.
Cuando cuerpo y mente se integran, el cambio deja de ser solo estético para convertirse en un nuevo comienzo.